Enrique Ulloa

Ingeniero. Amante de la música, la literatura y los viajes.

Me gusta reír, conocer gente nueva y pasar tiempo con amigos. Me gusta la música, el cine, leer, pensar, reflexionar. Escribir.

Soy consciente de cosas que mucha gente parece ignorar. Me gusta aprender de los demás y siempre tengo una anécdota para compartir. A veces soy un contador de historias. Otras, en cambio, prefiero hacer historia.

Actualmente estoy encontrando mi propio camino. Evitando ser atrapado por un trabajo y vida convencionales. Actualización Ago/2014: ¡Lo encontré!



Me gustaría viajar en el tiempo y decirle a mi yo del pasado que todo salió bien y que mis preocupaciones del momento solo eran efímeras. Me gustaría que mi yo del futuro viniera y me dijera algo similar, pero hasta que inventen una forma de viajar en el tiempo, solo me queda confiar en que así será.

— Enrique Ulloa


Ibas camino a tu casa cuando falleciste.

Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.

Y fue entonces que nos encontramos.

“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”

“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.

“Había… un camión y estaba derrapando…”

“Sip”, dije.

“Yo… ¿Morí?”.

“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.

Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?” Preguntaste. ¿Es el más allá?

“Más o menos”.

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livercake:

How to make friends,
and alienate people.


Visto en incidentalcomics.com

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livercake:

A little fish in a small soda can.


The place in which I’ll fit will not exist until I make it.


Después del solsticio de invierno (we tripantu), los días comenzaron a alargarse poco a poco. No tienes que esperar hasta primavera para notar como los árboles vuelven a brotar.



Conversando con un amigo que también estuvo en el extranjero, coincidimos en que el vivir una experiencia que sabes que va a acabar, te hace aprovecharla más que otra que uno cree que no acabará, o que uno cree que falta mucho para que se acabe. Un ejemplo es la vida misma, a veces hasta desperdiciamos días quedándonos en casa, no tenemos apuro por las cosas y todo eso, y cuando seamos viejos nos preguntaremos por qué no aprovechamos esos (estos) días. El motivo es porque creemos que falta mucho para que la vida se acabe y que tenemos tiempo para todo (lo cual no es así).


Si hay algo en lo que realmente quieres creer, eso es lo primero que tienes que cuestionar.

— Penn Jillette

Visto en microsiervos.com



Te propongo comenzar por no temer despedirnos…

— (via diciembre7)


Long walks at night—
that’s what good for the soul:
peeking into windows
watching tired housewives
trying to fight off
their beer-maddened husbands.


Why Generation Y Yuppies Are Unhappy

Excelente explicación, muchos no son conscientes de este problema. Creo que la ecuación ilustra mucho la solución: menos expectativas y más realidad, menos vivir el futuro y más vivir el presente.

Visto en waitbutwhy.com

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