Enrique Ulloa

Ingeniero. Amante de la música, la literatura y los viajes.

Me gusta reír, conocer gente nueva y pasar tiempo con amigos. Me gusta la música, el cine, leer, pensar, reflexionar. Escribir.

Soy consciente de cosas que mucha gente parece ignorar. Me gusta aprender de los demás y siempre tengo una anécdota para compartir. A veces soy un contador de historias. Otras, en cambio, prefiero hacer historia.

Actualmente estoy encontrando mi propio camino. Evitando ser atrapado por un trabajo y vida convencionales. Actualización Ago/2014: ¡Lo encontré!


The devil is an asshole
  •  On her way home from work, my wife was hit and killed by a drunk driver. Night after night I prayed, no, I begged God to bring her back. Every night I dreamt of her returning to me, and every morning I woke alone.
  •  One night the dream had changed. I was approached by a man in a pristine suit. "I can bring her back to you, but it will cost you." he said.
  •  "Please! I'll do anything!" I pleaded.
  •  "What would you say you're most afraid of?" he asked with a smirk. I thought hard about it briefly before responding "Burning to death".
  • "Here's my offer: I will return your wife to you, but only if you live out your greatest fear."
  •  "Yes! I'll do it! I'll burn!", and with that I awoke in my bed, next to my beautiful bride.
  •  I couldn't believe it, but there she was, fast asleep, and breathing deep.
  •  I woke her with a passionate kiss and after several minutes she asked what had gotten into me. I could only respond by telling her how much I loved her.
  •  I knew I still had a price to pay, but I didn't care.
  •  That evening there was a knock at my door. As soon as I saw the officer, I knew the mistake I had made. I never promised to burn, I promised to live out my worst fear.
  •  "Sir, I'm afraid your wife's been in an accident."


En vísperas de mis viajes, me siento extraño. Como ahora. Es la sensación de que en pocos momentos ya no habrá vuelta atrás. Habrá que continuar y continuar, hasta quién sabe donde. Terreno inexplorado. Puede ser la incertidumbre. El estar abandonando la zona de confort. Sin embargo, cuando ya no hay vuelta atrás, cuando las cosas dejan de depender solo de ti, la incertidumbre termina. Ya no hay nada que hacer, salvo continuar. Y sin darte cuenta, paso a paso vas superando lo que antes se veía complejo. Las cosas misteriosamente se van dando bien. O tal vez mal, pero tú las interpretas como buenas. En realidad es porque no puedes imaginar como hubiesen sido de otra forma. Por otro camino te podría haber pasado algo mejor de lo que te está pasando ahora. O peor, no hay como saberlo. Solo tienes el presente. Y no hay nada mejor que el presente.

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Me gustaría viajar en el tiempo y decirle a mi yo del pasado que todo salió bien y que mis preocupaciones del momento solo eran efímeras. Me gustaría que mi yo del futuro viniera y me dijera algo similar, pero hasta que inventen una forma de viajar en el tiempo, solo me queda confiar en que así será.

— Enrique Ulloa


Ibas camino a tu casa cuando falleciste.

Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.

Y fue entonces que nos encontramos.

“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”

“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.

“Había… un camión y estaba derrapando…”

“Sip”, dije.

“Yo… ¿Morí?”.

“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.

Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?” Preguntaste. ¿Es el más allá?

“Más o menos”.

(seguir leyendo)

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livercake:

How to make friends,
and alienate people.


Visto en incidentalcomics.com

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livercake:

A little fish in a small soda can.


The place in which I’ll fit will not exist until I make it.


Después del solsticio de invierno (we tripantu), los días comenzaron a alargarse poco a poco. No tienes que esperar hasta primavera para notar como los árboles vuelven a brotar.

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Conversando con un amigo que también estuvo en el extranjero, coincidimos en que el vivir una experiencia que sabes que va a acabar, te hace aprovecharla más que otra que uno cree que no acabará, o que uno cree que falta mucho para que se acabe. Un ejemplo es la vida misma, a veces hasta desperdiciamos días quedándonos en casa, no tenemos apuro por las cosas y todo eso, y cuando seamos viejos nos preguntaremos por qué no aprovechamos esos (estos) días. El motivo es porque creemos que falta mucho para que la vida se acabe y que tenemos tiempo para todo (lo cual no es así).


Si hay algo en lo que realmente quieres creer, eso es lo primero que tienes que cuestionar.

— Penn Jillette

Visto en microsiervos.com



Te propongo comenzar por no temer despedirnos…

— (via diciembre7)

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