Quiéranlo o no, el reggaeton llegó para quedarse. Los que no saben contar dicen: “durará un año, tal como la cumbia y el axé, y después otro estilo lo sepultará”. No saben contar digo, porque ya van 5 años aproximadamente desde que se instaló en todas partes.
Cuando a uno no le gusta un estilo, simplemente lo ignora y pasa de él, sin embargo, con el reggaeton es distinto: hay gente que lo odia, hasta el punto de dedicarse a escribir sobre él (aunque sea negativamente) largos textos describiendo sus razones para no escuchar este estilo y bla bla blá. Pero cuando analizo el trasfondo de estos textos, sólo me encuentro con rockeros frustrados, que no quieren aceptar la realidad de que letras tan poco elaboradas y con tan poco contenido (comparadas con las de su estilo), puedan ser un éxito en ventas y estar sonando todos los días en la radio, televisión, discotheques, etcétera.
Y hay razones para que se haya quedado: gusta a hombres y mujeres. Por contrario, a los hombres nunca les gustó el axé. Había que aprender de memoria esas coreografías para no quedar mal al momento de bailar, y para ello debíamos pasar tardes enteras viendo mekano. Y practicar. En cambio, a los hombres les gusta el reggaeton, es fácil de bailar y si andan con suerte pueden tener más contacto físico de lo normal. También le gusta a ellas, por algo lo bailan, quedando desmentido ese mito de que “es denigrante con las mujeres”. Les recuerdo que el término “perrear” en Puerto Rico significa “bailar”, nada más ni nada menos.
Conclusión, el reggaeton llegó para quedarse.
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