La segunda parte de mi artículo, trata sobre las impresiones que me ha dejado Chromium al utilizarlo como navegador principal, después de años de usar Mozilla Firefox para este propósito. Y es que la nueva chica del barrio atacó a Firefox justo en su punto débil: el rendimiento.
Firefox realmente es un navegador notable, y para mi seguirá siendo por siempre el navegador número 1, sino fuera por este navegador seguiríamos en la época de Hotmail y de las páginas optimizadas para Internet Explorer 5.5. El único pero, es que Firefox cada día se está haciendo más pesado, las versiones actuales hacen un uso intensivo de disco duro que lo tornan casi inusable en sistemas con poca memoria RAM. Aquí es donde aparece el navegador de Google.

Comparado con Firefox, Chromium vuela: se abre y cierra en un segundo y se nota gran responsividad no sólo en las pestañas o en el navegador, sino que en todo el sistema operativo. Pero por otro lado (sí, no todo son ventajas), son muchas las características que le hacen falta para ser un real reemplazo de Firefox, partiendo por las extensiones.
En un comienzo todo son maravillas, pero con los días de uso uno comienza a echar de menos algunas cosas: opciones simples como ver el código fuente seleccionado, reordenar los marcadores de una carpeta arrastrándolos con el ratón, o no permitir que algunos sitios te oculten el menú contextual, simplemente no existen. Las opciones para establecer una fuente y un tamaño de letra mínimo no funcionan, hay problemas con el chat de Gmail y con el editor de entradas de Tumblr. De hecho, me es imposible preparar mis comentarios de películas en Chromium.
Al final todo se resume en funcionalidad versus rendimiento, esperemos que en un futuro ambos mejoren en los puntos que flaquean, pero por ahora, no dejen de probar Chromium, puede que se lleven una grata sorpresa.
Algunos derechos reservados - Diseño por Enrique Ulloa - Motorizado por ![]()