Cuando llegó a la casa, irrumpió en medio de una cena familiar y pidió por favor a los padres de ella dejarlos hablar en privado. Por supuesto, ambos se negaron y dijeron que no sólo lo denunciarían con su comandante, sino que también lo obligaban a retirarse de inmediato.
Rudolph, agonizando, le explicó en breves pero efectivas palabras el amor que sentía a Emma. La cual quedo shockeada ante tales confesiones inesperadas, y decidió tirar una bomba atómica en medio de la mesa: “Rudolph, estoy embarazada de vos”.
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