No dejes que el presente nuble tu futuro, aconsejé a un amigo. Era segunda vez que utilizaba esta frase —inventada por mi— en menos de una semana. Al percatarme de esto, me pregunté por qué andaba yo aconsejando sobre eso a lo que llaman presente y futuro. Y recordé una historia, no sé dónde la leí, seguramente en Internet. Rezaba así:
Cuando uno es joven, uno se la pasa pensando en qué profesión seguir, en qué carrera estudiar, en una que sea bien pagada—por supuesto.
Más tarde, ya en la Universidad, comienzan a pensar en qué área de su futura profesión desempeñarse, en crear su empresa, en los cargos que retornan mayores beneficios económicos, para ganar mucho dinero y vivir la vida—añaden.
Una vez adultos, luego de varios años de trabajo en el cargo y empresa soñados —o no— en lo único que piensan es en jubilarse, para recibir ese dinero que mensualmente abonaron durante su larga vida laboral, es para disfrutar después de toda una vida de trabajo—vacaciones pagadas, qué mejor.
Y es ahí, cuando están viejos, cuando ya no hay “una siguiente etapa”, que se dan cuenta de la gran estupidez cometida: pasaron tanto tiempo preocupándose por cómo vivir el futuro, que se olvidaron por completo de vivir el presente. Intentan volver atrás el tiempo, pero es imposible, es demasiado tarde.
Algunos derechos reservados - Diseño por Enrique Ulloa - Motorizado por ![]()