Presente y Futuro (parte 2)

Presente y Futuro (Parte 1)

Entonces ¿Qué hacer para que no se nos pase la micro? ¿Qué hacer para no lamentarnos cuando seamos viejos? La respuesta más rápida —y tal vez obvia— sería: “lanzarse a la vida”. Disfrutar a concho cada día, sin preocuparse por el mañana, olvidando las responsabilidades, Carpe Diem le llaman por ahí. Incluso han salido varias películas sobre el tema (Recomendación: Chaos Theory (2007)) y todas tienen un final ridículamente feliz, igual da para pensar y plantearse esta posibilidad ¿O no? Pues no es tan simple.

Por la carrera que me encuentro estudiando, he asistido a varios congresos con temas como innovación y emprendimiento. El 90% de la gente que tuvo éxito con sus creaciones, tiene un denominador común: dejaron sus estudios a la mitad, todos les dijeron que no hicieran eso, que no se arriesgaran. Más tarde acabaron endeudados y cansados, pero felices, realizados y satisfechos, porque alcanzaron la meta que perseguían.

Adivinen que respuesta obtuve cuando le pregunté a un sicólogo experto en temas de creatividad e innovación, si aquella fórmula era tan así como la pintaban. Si pensaste “No”, estás en lo correcto. Que no es tan sencillo, y más en estos tiempos donde el trabajo escasea, cualquier movimiento en falso y nos quedamos sin pan ni pedazo. Que es mejor tener una base, un resguardo, algo en que apoyarnos ante cualquier eventualidad.

Y aquí es donde retomo la idea inicial sobre el presente y el futuro, no podemos lanzarnos a la vida sin más, si queremos disfrutar e invertir en nosotros primero necesitamos dinero, y para ello un trabajo, pero vamos, tampoco es que sea necesario. Sólo basta con disfrutar un poco más: abrirse a experiencias nuevas, conocer gente, romper con la rutina. Aprender a decir que sí, o más aún, aprender a no escoger el camino más fácil.

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